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EL PRESTIGIO SE GANA CON LAS IDEAS AJENA… ¿Y NO HACEMOS DAÑO?

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EL PRESTIGIO SE GANA CON LAS IDEAS AJENA…

¿Y NO HACEMOS DAÑO?

Por: Dra. Frances Roulet

Doctora Psicología Clínica

vozdelasaludmentaldehoy@gmail.com

Los griegos en su proceso de conquista helenizaron a los dioses egipcios renombrándolos y relacionándolos con los divinidades griegas. La diosa Egipcia Anethet, después de ser helenizada y renombrada paso a representar la divinidad griega Anát, por lo que ha sido lo suficientemente representativo en la descripción de la conducta que hoy día se está haciendo daño.

En la actualidad ésta conducta con su presencia y ejecución, sin duda alguna la observamos a diario, y ya ha manifestado las consecuencias serías en la conducta humana y sus actividades. Este desafío conductual, para aquellos quienes optan por inclinarse a tipificar aquellas expresiones de supervisores que aportan poco o nada en sus labores y desempeño a tareas o que su presencia, contrario a la opinión mal formada, desmotiva al personal haciéndoles perder su interés por la innovación, producción o mejoras en los procesos que pudiesen llevar las funciones laborales a una mejor o actualización de las funciones administrativas o académicas. Un ejemplo de ésta conducta negativa, desviada y no funcional realmente es con los estudios de Robert Rosenthal, Psicólogo Social, (1985) y sus Efectos Pigmaleón y Galatea (basados en los estudios de Robert Kane Mertón, Sociólogo para el 1950.

Sin embargo, existen un sin número de ejemplos que no se han destacados, donde los autores no son de renombre, ni lumbreras de la humanidad, ni ostentan posiciones de importancia, pero cuya chispa de ingenio se observan opacada por la agilidad de un tercero quien utiliza su poder o condición para apropiarse o tomar ventaja en el área laboral. Y, aunque socialmente existen mecanismos legales para defender el derecho de autor en las gestiones, a éstos se le continúan permitiendo el plagiar y exponer como propias la falta de respeto a la propiedad intelectual de su personal, pareciendo éste, obviamente, el carecer de valores; y que sin sea considerado como una falta conductual grave, pues forman parte de la cultura y modelo mental de quienes la conforman.

Es justamente en donde comienza a perfilarse lo que conocemos como el Síndrome de Anát. Este síndrome fue identificado por el Dr. Félix Socorro, quien observó las características definió el concepto del Síndrome de Anát de la siguiente forma:

“La conducta deliberada y consciente de un individuo de presentar como propias, ante sus superiores o escenario deseado, sugerencias o cualquier tipo de iniciativas generada por terceros para presentarlas como propias ante sus superiores, seguidores o escenarios deseado.” Esta conducta negativa y obsoleta se presenta en todos los niveles de recurso humano, por lo que se presenta como una conducta de necesidad de reconocimiento y fortalecimiento de imagen. Los responsables por adjudicarse estas ideas ajenas, planteamientos innovadores o propuestas poseen un modus operandi, y son los que acostumbran a ser representantes de las áreas destacadas y no en el verdadero responsable del mismo, o del grupo precursor del mismo.

Es importante que entendamos que no es solo las ideas y proyectos; cuando se analiza el comportamiento del Síndrome de Anát implica la observación del desarrollo, informes o trabajos de investigación, entre otros, son solicitados por los jefes a sus subordinados para luego ser presentados como propios ante sus superiores.

Está claro que este tipo de conducta orientada únicamente para ganar prestigio, respeto y reconocimiento a través del uso y apropiación de ideas ajenas termina generando entre los subordinados resentimientos, desmotivación y desinterés por añadir valor y prestigio a su desempeño, pues están conscientes de que difícilmente le serán reconocidos sus méritos.

Las principales características del Síndrome de Anát son:

  • Conducta vinculada a personas oportunistas.
  • Carencia de valores éticos.
  • Frecuente en personas con poder.
  • Común en organizaciones cuya línea de mando es vertical.
  • Surge en empresas o instituciones donde se desestime el talento del personal y se atribuya el éxito a los líderes.

El Síndrome de Anát es una conducta psicológica que atenta contra la innovación, el buen desempeño laboral, la comunicación, el trabajo en equipo, detrimento de las relaciones interpersonales, desconfianza en el recurso humano, temor a exponer las ideas con fines de evitar el plagio, disminución de la iniciativa individual, visualización del trabajo como algo rutinario y el reconocimiento al mérito. Produciendo un estrés y medio ambiente no saludable a nivel laboral, pues, es ésta misma conducta genera una apatía y desinterés, desestimando la iniciativa individual, su identificación con la empresa afectando así el desempeño y producción del empleado. Se produce una desconfianza en la comunicación y cuidado al momento de generarse una idea, por lo que suele omitirse por miedo al plagio o expuesta a viva voz so pena de ser obviada por no haber sido presentada a través de los canales regulares, afectando el ambiente y clima organizacional y las relaciones interpersonales;  elementos básicos de la gerencia actual del capital humano ya que ellos, en condiciones ideales, facilitan la identificación, los altos estándares de calidad, el reconocimiento y por ende la auto-realización de individuo.

El proceso de prevención para radicar o evitar el Síndrome de Anát es el poder establecer una cultura donde predominen los valores éticos y desapruebe la usurpación de ideas ajenas; los canales de comunicación bilaterales y horizontales; incentivar los logros en equipos y valorar los aportes realizados por todos. Es vital comprender que la conducta orientada a obtener prestigio con ideas ajenas, en cualquier cargo o nivel de conocimiento que se presente, es una condición contaminada organizacionalmente que deberá ser identificada, combatida y erradicada en cualquier área, institución o empresa donde se encuentre. Si estamos forjando nuevas generaciones estas conductas no pueden ser aceptadas ni compartidas a ningún nivel o circunstancia.

Recordemos que Thomas Fuller en momento dado expresó que “la astucia puede tener vestidos, pero la verdad le gusta ir desnuda.”  El trabajo en equipo facilita y motiva al desarrollo, innovación, creación e implementación de ideas, pero cuando estas se ven amenazadas, manipuladas y robadas las instituciones y empresas no podrán crecer, no podrán ampliar sus servicios y por ende, no podrán ser productivas. Hacen tendencias a estancarse y desmotivando al personal existente. Hagamos algo, “DIGA NO AL SINDROME DE ANÁT”, el País se lo agradecerá al igual que sus empleados más fieles. Y el medio ambiente será una mucho más sano para todos los que laboramos.


1 Comment

  1. nikelines says:

    Que no, que el sindrome de Anat no existe. Solo existe la envidia del que denuncia este comportamiento por lo bien que lo hace el que se apropia la idea.

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