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HOSTIGAMIENTO ESCOLAR: PROBLEMA CRECIENTE EN REPÚBLICA DOMINICANA

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HOSTIGAMIENTO ESCOLAR:

PROBLEMA CRECIENTE EN REPÚBLICA DOMINICANA

Por: Dra. Frances Roulet

Doctora en Psicología Clínica

Maestra de UTESA

vozdelasaludmentaldehoy@gmail.com
En los últimos años se ha venido observando en las escuelas y los colegios de la República Dominicana un fenómeno conductual que ha estado afectando a todos. Una problemática creciente que es considerada como un tipo de violencia, estoy hablando sobre el “Bullying” y “acoso escolar o académico”. Y, por supuesto, como muchos comportamientos del ser humano que se ha analizado, la violencia tiene varias dimensiones y la forma más atenuadas es el hostigamiento escolar o académica. Este tipo de violencia fue destacada y estudiada rigurosamente desde la década de los 70 por Dan Olweus, profesor de psicología de la Universidad de Bergen en Noruega, y para el 1993 fue destacada ante el resto del mundo.

Pero, para que todos podamos entender y conceptualicemos la problemática del Bullying y acoso escolar o académico tendríamos que comenzar por saber y entender que es un fenómeno de violencia interpersonal injustificada que se ejerce a una persona o grupo contra sus semejantes y que tiene efectos de victimización en quien o quienes lo recibe. Se trata de una estructura de abuso de poder entre iguales. Esto no solo ocurre con y entre los niños, o solamente en las escuelas sino que también ocurre y se observa en los colegio por igual. Este fenómeno de violencia es ejercida de forma verbal, física, psicológica, académica, de forma directa o indirecta. Estas categorías pueden entrelazarse creando unos daños mayores. La gravedad de daño puede ser medible por el tiempo que dura, cuando es una cosa puntual, de una o dos veces o es por varias semanas. Pero el Bullying o acoso escolar grave se prolonga normalmente durante un curso académico, y es extremadamente grave si va más allá de este tiempo. Hoy en día, nos encontramos viviendo en una sociedad en donde a diario ejercemos la violencia como tomarnos un vaso de agua para hidratarnos. Esto ha hecho que en muchas partes, especialmente la académica, se manifieste una sensibilidad hacia la violencia, confundiendo y cambiando la mentalidad de cada miembro de la comunidad. Y, por ende, manifestándose gravemente en el área escolar.

A diario los medios de comunicaciones nos invitan a reflexionar sobre las acciones y consecuencias de la violencia en general. En este caso, solo les pido que aprendamos a identificar los actos de violencia, a ejercer dentro del marco jurídico los derechos que le competen como miembro de una sociedad y a parar una conducta que en vez de ayudar al desarrollo de  nuestro país nos impulsa hacia el fondo de la intolerancia e ignorancia.

No nos estamos percatando que el acoso o Bullying se va desarrollando en todos los ámbitos de la vida, incluido en los salones de clases, en esos momentos en el que uno está más expuesto, y por ende, construyendo la personalidad de nuestros niños. Y en efecto, son estas conductas o actos de violencia que están activando “las alarmas sociales”.

Los agresores se destacan por el poder, intimidación y el miedo ejercido que le otorga el grupo o el aula y por lo tanto le dan una importancia que no poseen. Estos agresores necesitan presentar un patrón de conducta en donde por lo menos tres de sus características estén bien definidas. Estas características pueden ser:

  1. Debe tratarse de una acción reiterativa.
  2. Con la intención de causar daño.
  3. Se ejerce en una relación de desequilibrio de poder.

La violencia juvenil manifestadas en los colegios y escuelas es nutrida por una mezcla de variables, factores personales, familiares y sociales. Casi todos los agresores tienen en común el haber sido sometido a acosamiento. Consideramos que un estudiante sufre de acoso escolar cuando se encuentra expuesto a ataques cruel, despiadado y bestiales continuos, de los que no pueden defenderse fácilmente, por parte de uno o más compañeros de clase o por quienes pueden tener el poder en sus manos. Las agresiones pueden ser físicos (empujones, golpes), verbales (insultos, llamados de nombres, burlas) o (amenazas de poner notas negativas, el constante recordatorio de lo mal estudiante que es, comentarios peyorativos hacia el estudiante), no verbales (gesticulaciones hostiles y vejatorias) o (ignorar la existencia del estudiante en el aula o para cualquier actividad) o grupales (marginación, bromas crueles o difusión de rumores humillantes).

El alumno que es expuesto sistemáticamente durante un tiempo considerable, como el año escolar, a acciones de intimidación, agresiones físicas, verbales, no verbales o simbólicas llevada a cabo por una o varias personas o por una con poder es convertido en una víctima. Y, esta acción, negativa e intencional sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente se puedan salir por sus propios medios. La continuidad de la conducta del agresor provoca inevitablemente que la víctima sufra efectos claramente negativos como una baja autoestima, u estado de ansiedad elevado, no quiera asistir a clases o ausencias constantes, presente un cuadro de depresión, le dificulte la integración al medio escolar o académico, miedos patológicos (fobias), falta de concentración, y el desarrollo normal de los aprendizajes. En estos casos no estamos hablando de aquellos que se comunican de forma amistosa o como un juego.

Los efectos nocivos de un acoso en una víctima pueden concretarse en una constante angustia, niveles de ansiedad elevado, temor, terror, absentismo escolar por miedo que se genera al acudir a las clases y reencontrarse con los acosadores, fracaso escolar y aparición de procesos depresivos que pueden llegar a ser tan prolongados e intensos que desemboquen en ideas suicidas, llevadas en casos extremos a la práctica o provoquen un deterioro fisiológico en la salud del estudiante ocasionando condiciones de  salud más serias o en conductas autodestructivas como el uso de alcohol o estupefacientes. Los efectos negativos no solo afectan a las victimas directamente, sino también a quien o quienes los infligen como victimario, pues a largo plazo existen altas probabilidades que el acosador escolar o académico asuma permanentemente ese rol durante el resto de su vida. Este proyectara los abusos sobre los más débiles o quienes se lo permitan en el trabajo (mobbing) y/o familia (violencia doméstica, violencia intrafamiliar, violencia de género).

Entonces, podemos conceptualizar que el acoso en general debilita los cimientos de la sociedad civilizada; y podemos cuestionar si estamos creando a los agresores o acosadores, pues al ignorar los elementos básicos los profesores, los padres, las instituciones educativas y por ende, el sistema educativo del país todos se hacen participe directos e indirectos de la creación y problemática.

Si observamos los siguientes elementos en nuestro sistema educativo, en las escuelas o colegios:

  1. Deseo inicial obsesivo y no inhibido de infligir daño, dirigido contra alguien indefenso/a.
  2. El deseo se materializa en una acción.
  3. Alguien resulta dañada/o. La intensidad y la gravedad del daño sea porque existe desigualdad física, social, psicológica o educativa entre víctima y actores, o bien porque estos últimos actúan en grupo.
  4. El maltrato carece de justificación.
  5. Tiene lugar de modo reiterado. Esta expectativa de repetición interminable por parte de la víctima es lo que le da su naturaleza opresiva y temible.
  6. Se produce con placer manifiesto. El agresor/a disfruta con la sumisión de la persona más débil.

Entonces, pensemos que si observamos, lo ejecutamos o dejamos ejecutar los elementos básicos del acoso o Bullying podríamos estar creando a los agresores del futuro inmediato. William Shakespeare dijo en un momento dado que “de lo que tengo miedo es de tu miedo.” Y, la verdad hoy día, el riesgo y el costo de los acosadores son demasiado elevados para la sociedad dominicana, para la salud, y para la salud psicológica. Este creciente problema en República Dominicana y sus consecuencias está en aumento, y se necesita investigar para luego analizar realmente la problemática, para luego desarrollar soluciones y educar para mayor sensibilización de todos en la sociedad dominicana. Esto se trata de involucrarnos todos e implementar las soluciones, y no dejarlo a un grupo de personas pues estos ya tienen otros intereses. No podemos seguir como William Shakespeare una vez expresó. Y tampoco podemos continuar concediéndoles el poder sobre nosotros a otros, para luego seguir temiéndole. En la República Dominicana existe el acoso escolar y cada día aumenta, pero también me pregunto ¿Estamos creando los futuros agresores al ignorar y simular que no existe ningún problema? Ustedes que leen este artículo pueden hacer algo, involúcrese en las escuelas y los colegios. No se lo deje a una sola persona o un grupo, ayude al proceso de sensibilización con los niños y niñas y adolescentes, a los padres y los profesores. Involúcrese en las escuelas y colegios de sus hijos, sobrinos y vecinos, todos nos veremos favorecidos.


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